Si tu high ticket soluciona un problema de raíz, pero te cuesta atraer clientes de los que confían desde el momento uno y llegan a un paso de querer trabajar contigo…

Puede que a tu mensaje le falte una pieza. Y esa pieza es algo que ya haces.

Porque dime: 

Cuando tus clientes llegan a ti, ¿ya han probado a solucionar antes su problema? 

¿Ya han buscado toneladas de información? 

Imagino que sí. 

Que han probado libros, cursos e incluso servicios que no han funcionado. 

Y que están hasta el moño de consejos, de historias banales y de promesas infladas.

Por eso, tu mensaje no solo compite con el de otros profesionales, también con todas las malas experiencias pasadas de esos buenos clientes. 

Y si en tu Linkedin, tus emails o tu web solo confirmas lo que esas personas ya saben, igual o te siguen. Pero mirarán para otro lado cuando quieran poner fin a su problema de verdad.

Esa perspectiva nueva tú ya la tienes.

Está en lo que te chirría, en los pasos que eliges seguir o en los que nunca seguirías.

Igual para ti es obvio. Pero

para esos buenos clientes puede ser el click que necesitan. 

Y si tú no lideras con tu perspectiva, prestarán atención a otra persona que sí lo haga, aunque su servicio sea peor que el tuyo.

Porque tú mensaje puede sonar claro. 

Y, aún así, ser irrelevante para esas personas a las que más puedes ayudar.

Ese mensaje relevante, el que rompe con el zumbido, ya existe en el negocio que has construido.

Ya está detrás de tu servicio. 

En cuanto te suscribes te llegan 4 emails para que lo saques a la luz y que tu high ticket se vea tan sólido por fuera como lo es por dentro, además desde el momento uno. 

Y que te elijan antes de llegar a la primera llamada.

Hey, soy Clara

En los 4 años que llevo en marketing y copywriting he visto una y otra vez a profesionales que venden un high ticket con un mensaje que habla de una versión anterior de su negocio. 

Su comunicación explica más que posiciona. 

Fue trabajando con una nutricionista cuando entendí qué pieza faltaba para que su servicio se percibiera tan sólido por fuera como lo era por dentro. 

Luego, un copywriter poco conocido fuera del mundo anglosajón me confirmó lo que ya suponía. 

Un mensaje claro describe. 

Uno relevante cambia la forma de mirar. 

Antes de emprender, trabajé entre Manchester y Amsterdam gestionando proyectos de ventas en Booking. 

Hoy sigo viviendo en Inglaterra.  

Y cuando construyes una vida en otro idioma prestas atención a lo que se dice, a lo que destaca, más allá de las palabras. 

Eso me agudizó el olfato para ver lo que ya está en un negocio pero aún no se cuenta.

Y cuando te suscribes, te cuento cómo mostrar el trabajo y la experiencia que hay detrás de tu servicio sin tener que dar mil detalles. 

Hoy el mercado está lleno de mensajes que no suenan mal. 

Y hablar claro ya no es suficiente para que alguien con opciones elija tu servicio. Tienes que ser relevante para esas personas con las que da gusto trabajar.